El adolescente argentino que gano 1 millón de dólares hackeando legalmente

0
80

A sus 19 años, el argentino Santiago López ha hecho historia: es el primer hacker ético en alcanzar la suma de US$1 millón descubriendo errores informáticos.

Es lo que en inglés se conoce como un bug-bounty hacker (o bug bounters), que en español se traduce como cazarrecompensas en internet o hacker “de sombrero blanco”.

Su trabajo consiste en hacer la red más segura detectando y solucionando los puntos débiles y las fallas de software antes de que lo hagan otros. Hay muchas empresas dispuestas a pagar altas sumas de dinero a quienes sean capaces de hacerlo.

Facebook, Google, Apple, Yahoo, Nintendo, Lufthansa, General Motors y otras grandes empresas e instituciones contratan a este tipo de hackers para mejorar su seguridad cibernética. Muchos de ellos son adolescentes.

Tanto es así que se ha convertido en millonario, obteniendo unos ingresos que equivalen a 40 veces el salario promedio anual en Argentina.

Más de 1.600 “bugs”

“He ayudado a Twitter, Verizon, empresas privadas y al gobierno de Estados Unidos”, le contó al periodista de la BBC Joe Tidy. Y dice que se siente bien al saber que está mejorando internet.

“Con cada bug (errores que descubre y arregla) haces internet más segura. Es impresionante”.

En total, ha encontrado más de 1.600 errores informáticos, lo cual ha permitido proteger a millones de internautas de posibles ataques cibernéticos.

Lo ha logrado a través de la mayor plataforma de hacking ético del mundo: HackerOne, una compañía con base en San Francisco, EE.UU., para la que trabajan hackers éticos de todo el mundo.

Los hackers suelen recibir entre US$50 y US$500.000 por apenas dos horas de trabajo.

Un hacker poco convencional

“Me gusta gastar el dinero”, dice López, quien se unió a HackerOne en 2015.

López se cambió de casa y se compró un nuevo auto gracias al dinero que ha ganado con su trabajo. Ahora vive en una villa privada con su propio sistema de seguridad.

“Es más costoso que un lugar ‘normal’, pero merece la pena”, asegura frente a las cámaras de la BBC, al volante de su auto de diseño.

En su residencia tiene una pista de tenis privada, piscina, una casa de diseño y otras comodidades de las que a veces presume en su cuenta de Instagram.

“No me gusta ser el típico hacker de las películas con pelo largo y gafas. Me gusta ser un tipo normal, pero hacker“.

A la pregunta de si alguna vez se vio tentado a usar sus habilidades como hacker con otro tipo de intenciones, dice que al principio sí, “estuve un poco tentado, pero una mala acción te puede llevar directamente a la cárcel”.

El sistema de cazarrecompensas me salvóen ese sentido”.

Me gusta hackear y me gusta el dinero, así que es una buena combinación”.

También dice que en Buenos Aires le gusta ser uno más y pasar desapercibido. Aunque tiene metas ambiciosas: “Mi verdadero sueño es tener mi propia empresa, una gran compañía que todo el mundo conozca”.

Cada vez hay más bug bounters en el mundo, pero López dice que hay trabajo para todos. Siempre habrá un nuevo error informático por encontrar.

“La carrera está como al 50-50, pero espero ganarla”.